domingo, 7 de junio de 2015

PROYECTO DE TRONO PARA EL DULCE NOMBRE DE JESÚS NAZARENO. COFRADÍA DE LA PAZ O "DE ABAJO". ANTEQUERA.





Para la Cofradía de la Paz, o "de abajo", de Antequera, realicé durante el pasado mes de Octubre el proyecto de Trono procesional para su Titular, el Dulce Nombre de Jesús, imagen del S. XVI que ha tenido varias intervenciones y restauraciones posteriores. Esta Cofradía Antequerana es depositaria de un magnífico patrimonio artístico, con gran sello y categoría artística en piezas de muchos siglos de antiguedad y gran solera en el contexto de las cofradías de Andalucía central, acordes por otra parte con la monumentalidad y la relevancia del Patrimonio artístico de la ciudad de Antequera.

El trono en el que procesionaba la imagen del Nazareno tenía problemas de excesivo peso y encaje con la imagen, además de ocultar a la vista casi totalmente la maravillosa peana del S. XVII sobre la que se asienta el Titular debido, sobre todo, a su excesivo tamaño y dureza de planos, poco escalonados hacia la visión de la peana y el Titular;


Imagen retrospectiva del Dulce Nombre de Jesús sobre su antiguo trono, ahora sustituído con este proyecto, llevado por sus "hermanacos" (portadores) que lo sustentan sobre horquillas en las paradas, pues los tronos antequeranos no tienen patas. Delante, el "hermano mayor de insignia", que hace las veces de conductor, capataz o mayordomo de trono, vestido, como es usual en esta Villa, con túnica de lujosos bordados del S.XIX.



Esta peana es interesantísima y constituye la inspiración de la totalidad del proyecto, es de la primera mitad del XVII y de momento, anónima. Combina la madera tallada y dorada con la plata, y su cuerpo central está sustentado por ocho arcángeles semiarrodillados;



Tiene una estructura algo compleja, una tarima tallada con bajo relieve donde apoya un plinto, quizás recubierto antaño de plata, hoy lacado en un tono morado bellísimo. Sobre este plinto de planta mixtilínea apoyan sus rodillas los ocho arcángeles, y sobre la tarima inferior el pie de su otra pierna. Sustentan en su hombro, de una forma totalmente aérea, otro cuerpo de planta mixtilínea y compleja, con forma de cuarto de bocel, recubierta de plata repujada, con cartelas en el centro de cada cara. Y sobre este cuerpo, a su vez, otro con forma bulbosa con estrechamiento en el centro, totalmente recubierto de plata repujada, salvo las cartelas, y adornado con tornapuntas de orfebrería dorada.




Como principal objetivo del diseño, figura el destacar y facilitar todo lo posible la visión de esta peana y su efecto aéreo, algo imposible en el antiguo Trono por cuestión de medidas, planos y configuración general tal y como hemos expuesto. Para su configuración en alzada decido adaptar en lo posible el lenguaje y los módulos de la peana a lo que sería una canastilla o tarimón. Para ello parto, como moldurón, del "plinto" que posee la peana lacado en color morado;




Sobre este plinto planteo un estrangulamiento y un saliente con hojarasca similar al que posee la peana en su cuerpo principal, bajo el cuerpo principal de plata, pero modificándole la dirección de las hojas; si en la peana van hacia arriba, yo las planteo hacia abajo, ya que frente a lo aéreo y elevado que se pretende en dicho cuerpo de la peana, en la base de la canastilla o tarimón  se pretende el efecto contrario; el de solidez y asiento de todo el conjunto.



Sobre el que se asienta un cuarto de bocel a semejanza del que posee la peana, `pero con más protagonismo visual, más a la manera de lo que podría considerarse un "bombo" de una canastilla al uso;



En el frente y costeros, en ese cuarto de bocel, se mantiene una especie de "rehundimiento" curvo hacia dentro, donde se aloja una cartela de madera tallada con su centro en plata, pero en vez de un formato ovalado, dicha cartela se adapta a un formato rectangular más armónico con las proporciones del frente;





En las esquinas se da lugar a un pequeño chaflán u ochava, lugar donde se aloja un "contrafuerte" decorativo u "arbotante" en forma de guirnalda de flores y temas vegetales, al modo del que posee la peana. Esta guirnalda se intercala también a mitad de los paños de plata del cuarto de bocel, para darle así ritmo y cortar la monotonía del largo de las líneas. Ese "arbotante" o guirnalda sería, en la canastilla, donde se asienta un querubín en una pequeña meseta, terminando por sustentar los dos faroles de plata de las esquinas de menor tamaño.





Ya finalmente, de abajo hacia arriba, tras el cuarto de bocel recubierto de plata, se estrangula y se remata con una moldura de gallones resbalada a la inversa, es decir, no abriendo sino recogiendo, con idea de no estorbar con ningún plano, por pequeño que sea, la visión de la peana.



Sobre el plano de esta "canastilla" se asienta otro cuerpo, mucho más reducido, con objeto de aliviar planos que restarían visibilidad, y elevar la peana y destacar así el protagonismo de los arcángeles tenantes. Este segundo cuerpo tiene forma general de escocia, entre dos molduras talladas y doradas, con cartelas en el frente de cada cara, al modo del segundo cuerpo de la peana;





Para la iluminación, recurro a los faroles de tradición visual antequerana, aunque también se dan en otras zonas, hechos originariamente de hojalata, de los cuales todavía procesionan algunos, entre ellos los de la Cofradía del Rosario de la misma Iglesia de Santo Domingo donde reside esta Hermandad;



Esta forma y geometría, simplificándola, se llevan a orfebrería en plata repujada. Se colocan dos sobre los "arbotantes" o contrafuertes vegetales de las ochavas ya expuestos, en un nivel bajo, y otro  más grande sobre un candelero haciendo juego con estos dos, siendo el más alto;



En los laterales, se sitúan otros dos por cada costero sobre un pequeño arbotante que enlaza visualmente con el que cae sobre el cuarto de bocel y que hace de contraritmo a la largura lineal del costero;



Para el candelero que sustentaría el farol grande, en los ángulos, se tiene en cuenta unos candeleros de la misma Iglesia de San Sebastián de Antequera, obras del primer cuarto del S. XVII, que en su día se adaptarán asimismo a plata y madera tallada y dorada;




En cuanto a la iconografía, aunque está pendiente de fijar y detallar, esta gira en torno a las representaciones del nombre de Cristo, dada la advocación del Titular, Dulce Nombre de Jesús Nazareno, y  las prefiguraciones del sacrificio de su sacrificio. En la cartela frontal del cajillo o tarimón, se representa el "INRI", tomado del que se guarda en la Basílica Romana de Santa Croce in Gerusalemme, con el nombre de Cristo representado como se sabe, en latín, griego y arameo.


Es propósito de la Hermandad incorporar, cuando los medios lo permitan, un palio a este trono. La peana que venimos exponiendo se hizo expresamente para portar al Nazareno bajo palio, como así está documentado que procesionaba hasta el Siglo XIX, quedando como testimonio estas representaciones;






Con idea de recuperar esta visión, algo que los antequeranos consideran muy característico de su Semana Santa (en la actualidad sólo procesiona así el Nazareno de la Sangre, que sale el Lunes Santo, y el Patrón, un Crucificado que realiza su salida procesional en Mayo en un templete-palio neogótico, pero antaño, prácticamente la totalidad de las imágenes, fueran de Cristo o la Virgen, salían bajo palio), el diseño recoge esta opción de integrarle el palio y por ello, en especial los costeros, los ingletes o salientes van en consonancia con el lugar donde irían situadas las barras o varales del palio. En la presentación del proyecto se incluye una transparencia que se aplica sobre el mismo, de manera que proporcione una visión a escala de cómo podría quedar este elemento en el trono, ya pensado y proyectado para ello;






En el presente año 2015 se ha estrenado la primera fase del proyecto, la carpintería de la cajillo o tarimón, realizada por Enrique Gonzálvez, de los Palacios y Villafranca (Sevilla). La talla correrá a cargo de Francisco Verdugo, y se comenzará a estrenar por fases en el próximo 2016.




martes, 24 de marzo de 2015

CREDENCIAL DEL PEREGRINACION EN EL AÑO JUBILAR MARIANO DE NTRA. SRA. DE LOS DOLORES. CÓRDOBA.



La Cofradía cordobesa de Ntra. Sra. de los Dolores, la conocida como "Señora de Córdoba" celebra el presente año 2015 el cincuentenario de la Coronación Canónica de su Titular, que tuvo lugar en 1965, un gran acontecimiento en la ciudad al estilo y en el contexto de lo que suponía entonces ese privilegio concedido a una Imagen Mariana.

Para celebrar dicha efeméride, se le ha concedido por la Penitenciaria Apostólica del Vaticano el carácter de Año Jubilar Mariano, que será jalonado de diversos actos y celebraciones.

La Cofradía me encarga una suerte de "orla" para una credencial o diploma acreditativo de las peregrinaciones o visitas a la venerada imagen de la Virgen durante este año Mariano. Para ello, decido descartar una "orla" al uso, realizada en base a ornamentación, y realizar una más sencilla que tome como base la imagen de la Stma. Virgen, verdadero eje de la celebración.

En un extremo del Diploma sitúo un retrato a la acuarela -con base de acrílico en el rostro y algunos toques en demás detalles- de la Virgen representada de perfil, según una fotografía del cordobés Manuel Gómez, donde se aprecia la finísima policromía rica en delicados matices de la imagen. Tiene puesto el "Manto de las Palomas", con el que fue coronada canónicamente en 1965. 



En el centro del diploma, para que quede situado bajo el texto colocado por la imprenta, a modo de una "marca de agua", el escudo de la Hermandad; el corazón coronado con los siete puñales. Un planteamiento sencillo pero elocuente de un documento de este tipo, cofrade y devocional pero tratando de escapar al ripio propio de una orla o diploma expedido por una Cofradía.


Está realizado en acuarela y acrílico sobre papel de un tono marfil o crema muy tostado, para que contrastara con la policromía de la Imagen, y será utilizado y expedido por primera vez en el próximo Viernes de Dolores de 2015, día tradicional de visita a la Señora de los Dolores por parte de los cordobeses


sábado, 28 de febrero de 2015

PROYECTO DE PASO DE PALIO PARA NTRA. SRA. DE LA MERCED. HERMANDAD DEL NAZARENO. GRANADA.





La Hermandad del Nazareno de Granada fue fundada a principios de los años ochenta, teniendo como titular una imagen de la Dolorosa que proviene de la clausura del Convento en el que residen, el de Carmelitas Descalzas de Granada. Es una bellísima imagen de características plenamente granadinas; dolor íntimo, recatado, "hacia dentro", de finales del S. XVIII, con las manos entrelazadas originalmente, sustituídas durante esta primera etapa fundacional por otras abiertas o dialogantes,



Ya en el año 2011 se estrenó la corona procesional que porta la imagen en la fotografía, realizado bajo mi diseño, intentando la Cofradía crear un sello personal más acorde con la impronta de la Dolorosa y de la Cofradía, de corte serio, en la que el Nazareno va sin música y la Dolorosa lleva música solemne. 

En sus inicios, la Hermandad y sobre todo su Paso de palio poseían otra estética; cera rizada, manos abiertas, toca de sobremanto y marchas de corte rítmico. Este Paso de palio, que es el sigue poseyendo y utilizando la Hermandad, es un bonito, vistoso y dignísimo trabajo realizado por Manuel de los Rios en cuanto a orfebrería, que obedece a esos parámetros de sus inicios fundacionales, y un palio también de corte alegre y bordado en recorte por hermanos de la Hermandad.


Aunque de poca calidad, en esta foto se puede apreciar el Paso de palio de la Hermandad con la estética que presentaba hasta hace algunos años; (manos abiertas, toca de sobremanto, corona circular al uso)


Deseando la Cofradía darle un giro al Paso de palio, realizar un palio y manto bordados en oro y elaborar un diseño acorde con el momento actual de la Hermandad, diversos hermanos recaban proyectos a diversos artistas, resultando elegido este proyecto en Junio del año 2014.

En general, la intención primera de mi proyecto es diseñar un Paso de palio que se aleje en algo de la estética sevillana para aproximarlo a la granadina y hacer así del conjunto el más idóneo altar itinerante para la Imagen Titular y sus características. No hay unas coordenadas propias, -generales o uniformes- e históricas, de más de cien años, de los Pasos de palio granadinos, sobre todo en cuanto a estructura, medidas o singularidades notables. Sí se puede registrar, sobre todo a partir de la posguerra, una presencia generosa de la madera tallada y dorada en varios de ellos, en respiraderos y cresterías de palios, conservándose actualmente tan sólo en el caso de la Virgen de la Esperanza en la crestería, y en la Virgen de la Victoria, de la Hdad. de la Cena, en crestería y respiraderos.

Tomando como primer y principal elemento esa combinación entre orfebrería, bordados y madera tallada, articulo el palio con una crestería de madera tallada y dorada, con un baquetón opaco y unas pequeñas cresterías, esas sí, caladas. Inspirándome asimismo en decoraciones de camarines granadinos, donde se incluyen pequeñas cornucopias con espejuelos, decido intercalar en sus adornos rocallas algunos espejuelos que le den vistosidad y aspecto antiguo y distinguido a dicho baquetón.



Camarín de San Juan de Dios, Iglesia del mismo nombre. Granada, S. XVIII





Salvo los elementos del escudo de la Hermandad, que irían en plata repujada, el resto de adornos que se observan pintados en color blanquecino dentro de las rocallas serían esos espejuelos insertos en la talla. Algunos hermanos me transmitieron su preocupación sobre el palio "de crestería" pudiendo proporcionar un movimiento algo encajonado al palio, por lo que decido que los varales vayan por fuera de la misma, con su correspondiente pletina, pero con un remate por arriba y un contraremate por abajo de dicha pletina que también sea de madera tallada y dorada y empaste o funda con la crestería.


Para el bordado del palio, vuelvo mis ojos a antiguos bordados granadinos, alejados de la estética sevillana del S. XX, que llaman mi atención, en concreto esta soberbia túnica del no menos soberbio Nazareno de la Iglesia granadina de San Antón, obra atribuída a los Mora, del S. XVIII;



La túnica parece obra del mismo siglo XVIII en su último cuarto, y posee un bellísimo dibujo con una especie de "cuernos de la abundancia" y de volutas ondeantes que se alternan con aquellos, inclyuyendo malla en su interior;



Todos estos elementos los compongo en forma de bambalina, añadiéndole un fleco, que aunque le de sobriedad, fuese de bellota En el centro de cada paño, salvo el del centro del frontal y trasera, llevará un atributo de la letanía repujado en plata, recortado y aplicado al bordado.


El techo sigue un esquema parecido, y en el futuro llevará el mismo medallón o gloria con la Anunciación que posee el actual palio, y simbología en las esquinas de diversos santos carmelitas (esta Hermandad se encuentra, como ya hemos señalado, en el Convento de Carmelitas Descalzas de esta ciudad de Granada).



En cuanto a los varales, los planteo alternando la plata repujada sencillamente, con dibujo casi grabado, sin realce, con los nudetes en madera tallada y dorada y basamento de lo mismo, al modo de los palios antequeranos, buscando así la fusión en cuanto a materiales de cornisa y palio



Para los respiraderos, sigo con mi intención de reinterpretar esos palios granadinos de los años 50 y 60 del siglo veinte, e, igualmente, para fusionar cornisa y varales con los mismos materiales, los diseño de madera tallada y dorada, con maniguetas de lo mismo, pero con las cartelas de las escenas y los interiores calados de los paños, en plata repujada, siguiendo un estilo rocalla;


También irían en plata repujada unas cresterías que suavizarían su corte recto en su zona inferior, así como unas borlas tipo tocón que le den asimismo un poco de caída y alivian el excesivo geometrismo y rectitud del conjunto del Paso, habida cuenta de que la crestería también tiene las líneas rectas horizontales muy marcadas.


En cuanto al manto, un hermano de la Corporación me propone que tuviera o representara simbología concepcionista extraída del apocalipsis de San Juan; el Rosal de Jericó, el Dragón de siete cabezas, el Sol, el lucero y la Luna, las doce estrellas y la Palmera que simboliza la virginidad perpetua de la Virgen. Todo ello decido articularlo partiendo de la cola, ascendiendo en un gran medallón en el centro del manto. Para arropar ese medallón decido crear un salpicado por toda la superficie del manto. 

Eso en cuanto al discurso iconográfico, en cuanto a la ornamentación y estilo pongo mis ojos de nuevo en antiguos bordados granadinos, en este caso en el hábito bordado en oro (S. XVIII) de este San Agustín, también atribuído a los Mora, de la Iglesia del Corpus Christi u "Hospitalicos";

De este hábito entresaco estos detalles, donde también se encuentra unos adornos en forma casi de "cuernos de la abundancia" con malla en su interior, y flores y tallos y adornos muy menudos ejecutados con la técnica de cartulina en una gran parte;







Elementos que, formando una gran cenefa, van recorriendo todo el perímetro del manto;

                                



En el eje central van situados los elementos iconográficos; de abajo arriba; el rosal de Jericó (sujeto por una lazada en plata), el dragón de las siete cabezas, la Palmera flanqueada por el Sol y un lucero, con la luna a sus pies y rodeada en su medallón por las doce estrellas; la palmera es una representación alegórica de la propia Virgen;


La Hermandad ha decidido comenzar los trabajos por el palio, en concreto por el moldurón tallado y dorado, que ya se está comenzando a ejecutar, por lo que para el año que viene 2016 se podrá comenzar a contemplar la primera fase del proyecto.

sábado, 7 de febrero de 2015

PROYECTO DE PASO PROCESIONAL PARA NTRO. PADRE JESUS DE LA HUMILDAD. HERMANDAD DE LA VICTORIA. HUELVA.






La Hermandad de Ntro. Padre Jesús de la Humildad y Ntra. Sra. de la Victoria, de la ciudad de Huelva, es una de las Hermandades más importantes y emblemáticas de dicha ciudad. Posee como Paso de Misterio una obra de Villareal, una obra con gran calidad de cincelado y buen contraste de plata con los relieves en madera oscura, pero que acusaba el hecho de que los modelos de algunos de sus elementos se utilizaran para otros Pasos de otras localidades.

De unas proporciones a medio camino entre Paso de única imagen devocional y Paso de Misterio, estaba alumbrado por unos faroles que aportaban una estética un tanto dura para una Hermandad paradigma de barrio y popularidad entre las de las capitales andaluzas.




La Hermandad ansiaba un cambio de estética total para dicho Paso; un Paso dorado, algo más grande, y un cambio de figuras del Misterio, manteniendo lógicamente al Titular, obra del escultor ayamontino afincado en Huelva León Ortega.


Los primeros contactos y reuniones tuvieron lugar a comienzos del año 2013, y en ellas la Hermandad me enseña un boceto de Paso del gran tallista Antonio Martín Fernández, de finales de los setenta, que no fue realizado en aquella época, prefiriendo la Hermandad el de metal repujado que ahora se sustituye, pero poniendo de manifiesto la vinculación que tuvo el citado artista con la Hermandad. Los miembros encargados de la gestación del proyecto me manifiestan su preferencia y gusto personal por la obra de este tallista, si bien el boceto conservado no encajaba en el concepto de Paso que anhelaban, pues se realizó a principios de los setenta y se dibujó con otras premisas y condicionantes distintos a la realidad actual de la Hermandad.


Me planteo, pues, un Paso de Misterio propio y acorde con la Cofradía de la Victoria y sobre todo acorde con su precioso y acabado Paso de palio, de un estilo propiamente de barrio, de Cofradía popular y de sinuosos perfiles. Es decir, integrar un Paso de Misterio en la Cofradía que pareciera que toda la vida ha pertenecido a la Hermandad y que empaste y fusione con la personalidad estética de la misma, marcada sin duda por el Paso de palio  y su Dolorosa.



Paso de palio de la Virgen de la Victoria. Taller de Sobrinos de Caro (palio y faldones), Convento de Santa Isabel (manto), orfebrería de Jesús Domínguez. 



Al mismo tiempo, se tenía que tratar de un Paso de Misterio elegante, sin demasiados barroquismos superfluos ni juegos de moldurajes ni movimientos más complicados de lo necesario. Lo primero que hago es examinar la obra de Antonio Martín Fernández, (fallecido en 2010), de la que muestro algunas obras representativas;



Paso de la Presentación al Pueblo, de la Hermandad de San Benito, Sevilla. Una de las obras pioneras en este estilo de talla y que más sorprendió por su riqueza en la época en la que se estrenó. 1967.



Paso del Stmo. Cristo de la Salud, de los Gitanos, 1979. Magistral e impresionante Paso que constituye sin duda uno de los más admirados y erigido ya en uno de los modelos inspirativos para los cofrades de los últimos 30 años



Paso de Ntro, Padre Jesús de la Sentencia, de la Hermandad de la Yedra, de Jerez de la Frontera, 1988.


Paso del Stmo. Cristo de la Vera Cruz. Cádiz. 1988-1989.



Paso de la Hermandad de los Afligidos, San Fernando, Cádiz. 1993.


Tras visualizar éstas imágenes, se entresacan algunas características propias de Antonio Martín y muy valiosas y personales, como el hecho de "cerrar" la talla en los respiraderos por debajo, por su borde inferior con una moldura, y la compartimentación de los mismos utilizando  pilastras o ménsulas. Precisamente las ménsulas las utiliza en el canasto y en las esquinas, sirviéndole para situar ángeles (San Fernando) o Evangelistas (Vera Cruz de Cádiz). Además utiliza como recurso ornamental unas "costillas "rematadas en perillas que le sirven para entrecortar los paños del canasto o canastilla, dándole ritmo y composición a las mismas.


Los primeros bocetos se realizan en Mayo y se van articulando perfiles y las características propias de la talla de Antonio Martín; de hojas prietas, pequeñas y prontamente rizadas, no estiradas y de trazos más amplios como en otros tallistas.









Para el perfil del canasto, tengo en cuenta todo un clásico; la urna de San Fernando de la Catedral de Sevilla, obra de Juan Laureano de Pina concluída en el S. XVIII;






Proyecto de urna de San Fernando. Juan Laureano de Pina, finales del S. XVII




La Canastilla tiene una marcada horizontalidad, sin demasiados subidas ni copetes que corten dichas líneas horizontales, tan sólo las "costillas" rematadas en perillas. Tiene un juego de 8 ménsulas; una en la delantera y otra en la trasera, con  relicarios realizados en plata, dos en cada costero, sosteniendo arcángeles con tarjetas y atributos de la Pasión y una en el centro del cada costero con una pareja de querubines que flanquean un guardabrisón;




No se trata de una canastilla demasiado alta ni voluminosa, buscando más bien la sensación de "peana", más que de un gran volumen debajo de la representación del Misterio, además de intentar cuadrar las medidas, ya que la puerta de la iglesia del Polvorín tampoco tiene mucho margen. Tampoco tiene mucha crestería, para tratar de no tapar los pies de las imágenes del futuro misterio.


El movimiento de la planta es sinuoso, leve y elegante, para así no restar tampoco espacio en la tarima superior a las numerosas figuras del Misterio.


Los respiraderos se encuentran compartimentados por pilastras, y cerrados por abajo según hemos visto es recurrente en Antonio Martín;






El programa iconográfico tiene especial protagonismo en los respiraderos, donde se incluyen escenas de la vida de Cristo y santos relacionados con Huelva, además de incluirse entre la ornamentación unos cardos, que salen de una especie de cuernos de la abundancia, y que hacen alusión, junto a las rosas de pasión que se incluyen en el canasto, y a los ángeles con atributos pasionistas, a la pasión de Cristo.


Los candelabros los concibo despegados de la tarima o "suelo" de la canastilla, para otorgarle elegancia y una cierta personalidad, a través de unas volutas muy compactas que van formando juego con los brazos de los candelabros.



Otro punto importante y personal del Paso lo constituye la esquina; sobre el chaflán que describe el perfil del canasto se adosa un golpe de talla en forma de gran voluta, de la que salen tres brazos; dos que se enroscan, con tulipas de un tamaño convencional, y uno que sube verticalmente para sostener un cuardabrisón que se remata en un remate con corona real, haciendo alusión a la condición de Rey de Cristo en su trance del Desprecio de Herodes, momento representado en el Paso.


Finalmente, las maniguetas, que se configuran como caladas, con formas torneadas a las que se adosan volutas para darle más cuerpo y volumen, pero conservando siempre una forma afilada, elegante, sin caer en la pesadez de algunas maniguetas excesivamente grandes;


También en las esquinas se incluyen entre la ornamentación unos lirios, que se complementan con los cardos y las rosas de pasión del canasto.

El taller de los Hermanos Caballero está ocupado en su realización, teniéndose previsto el estreno en  su primera fase el presente año 2015