domingo, 29 de junio de 2014

PROYECTO DE PASO PROCESIONAL PARA NTRA. SRA. DEL LORETO Y LA SANTA CRUZ. HERMANDAD DE LORETO. JEREZ DE LA FRONTERA




La Hermandad de Ntra. Sra. del Loreto, de Jerez de la Frontera, que realiza su Estación Penitencial el Viernes Santo jerezano, contacta conmigo a mediados del año 2012 para la elaboración de un proyecto de Paso Procesional para sus Titulares; de un lado la Dolorosa, la Virgen del Loreto, y por otro la Santa Cruz en el Monte Calvario, ante la cual se sitúa la Virgen, representando el pasaje de la Soledad de la Virgen al pie de la cruz vacía, con el sudario y las escaleras.


Esta Hermandad ha ido evolucionando en los últimos tiempos hacia una mayor seriedad y rigor en su Estación Penitencial, siendo actualmente una Hermandad de Silencio, con túnicas moradas de cola, entonando una Cofradía con sabor de otros siglos, a lo que colabora de manera decisiva el verdadero centro devocional de la Hermandad; la Virgen del Loreto, imagen atribuída con fundamento a Juan de Astorga, y recogida como tal en la bibliografía sobre dicho artista, restaurada en los años 50 del pasado siglo, según los criterios y las circunstancias de aquellos años, por Antonio Eslava Rubio, quien la volvió a encarnar, retocando algunos detalles. 


El Paso actual, todo de orfebrería, de la casa Villareal, no colmaba las aspiraciones de la Hermandad, pese a ser un buen trabajo de cincelado y orfebrería fruto de su tiempo y gusto estético, aunque de diseño algo seriado. El principal problema era su peso y la escasa operatividad a la hora de sacarlo y realizar la entrada en la iglesia, ya que esta Hermandad dispone de un sistema de doble trabajaderas; unas en la mesa, al modo extendido en las Cofradías que llevan los Pasos o tronos "por dentro", independientemente de la técnica, y otras trabajaderas en el interior de la canastilla, en las que se sitúan los cargadores jerezanos para realizar dicha salida y entrada, bajando con ello la altura del Paso, ya que la puerta así lo exige. El perfil de la antigua canastilla, al estrangularse en su base, condicionaba que no cupiesen todos los cargadores, con lo cual tenían que salirse un buen número y sacar el Paso otros cuantos, muy mermados en operatividad y comodidad para realizar dicha maniobra.


Por ello, el perfil de la canastilla es abierto hacia abajo, de mayor a menor, dejando el hueco interior entre parihuela y canastilla lo más practicable posible.



La Hermandad también me transmite su predilección por el estilo rocalla o rococó, que consideran como el más adecuado para la Virgen y Hermandad, y me proporcionan fotos de retablos y elementos de talla jerezanos, así como la posibilidad de introducir detalles en la talla de laurel, pues de esta planta, el laurel, deriva la advocación de Loreto, del latín "Lauretus". Precisamente para aliviar peso en el conjunto, los respiraderos debían de ser bordados y no tallados, sujetos visualmente por un moldurón o baquetón. Se me pide también que el Paso tuviera regusto antiguo o que pareciese un conjunto de siglos pasados.




Examinando bancos de altar rocallas, en un principio pienso en superficies pintadas de colores pasteles y salpicadas de decoración floral pintada, rasgo éste que al final se elimina. Lo que sí va tomando forma es la idea de que la Canastilla no fuera calada, al modo de antiguos canastos del siglo XVIII y XIX. 


Las superficies lisas libres de talla irían recubiertas de una decoración de rombos, labrada en el mismo dorado, al modo precisamente de antiguos Pasos y tronos andaluces. Sobre esa superficie sin talla destaca la guirnalda de laurel, que va recorriendo todo el bombo del canasto. La Hermandad también me pide que el canasto proyectado sea de menor altura que el actual que poseen, pues resultaba demasiado alto para la visión del Monte sobre el que va colocada la Dolorosa y su visión desahogada (el monte en este paso tiene especial protagonismo porque su Titular es la Santa Cruz en el Monte Calvario). Con este rasgo, el aspecto de andas antiguas se refuerza. El monte, tal y como se aprecia en el dibujo, se ve a simple vista y la Virgen se puede observar desde lo que serían sus pies o extremo inferior de la saya.



De todos los elementos facilitados por la Hermandad, decido poner mis ojos en dos elementos; la Capilla Sacramental de la Iglesia de San Miguel, de la misma localidad de Jerez de la Frontera, obra atribuída a Andres Benítez, de pleno siglo XVIII y estética barroca-rocalla o rococó. Este retablo-templete se compone de un arco que enmarca dicho templete. El bocelón o remate calado de dicho arco presenta unos "espejuelos" azogados, que le dan al conjunto un toque de refinamiento estético.



Retablo de la Capilla Sacramental de la Iglesia de San Miguel. Jerez de la Frontera.








Para el baquetón decido utilizar la idea del bocelón del sagrario de San Miguel, con los espejuelos y una crestería calada realizada en madera, utilizando rocallas, que queda fijado al mismo, en su zona inferior. Queda cortado de tramo en tramo por rocallas y adornos arriñonados en forma de cartelas, donde irán sobrepuestos adornos de plata relativos a la letanía.  Pero el contorno totalmente recto de la inspiración de San Miguel lo transformo en mixtilíneo, siendo el punto de inspiración una de las galerías de la Iglesia del ex-Convento de la Paz de Sevilla, sede de la Hermandad de la Sagrada Mortaja, de Sevilla.



Para el contorno superior de la Canastilla, también tengo en cuenta este espléndido marco de cuadro de indulgencias del S. XVIII, de la Capilla de San Francisco de la Catedral de Sevilla. los baquetones lisos ondulantes se van encontrando de tramo en tramo, intercalándose con rocallas;




En el centro del costero, del lateral, se dispone un candelabro formado por dos piezas de tres luces, independientes, que se enroscan en el centro haciendo un juego decorativo y conformado una unidad estética. El programa iconográfico de las cartelas, a petición de la Hermandad, queda establecido como los cuatro momentos fundamentales con posterioridad a la Pasión y Soledad de la Virgen, pasaje narrado sobre el Paso, y que son la Resurección en el frontal, Cena de Emaús, Ascensión y Pentecostés.

Para los respiraderos bordados, tomo como primera referencia los faldones de las andas de la Custodia del Corpus de la Catedral de Sevilla, pero transformando el contorno recto por otro con más movimiento, con más silueta y recortes. LLevaría una zona central calada y otra sobre terciopelo.

Muy importante en los faldones y respiraderos es el símbolo iconográfico que se repiten en ellos; la Palma, elemento ya utilizado como mero recurso ornamental en la decoración rocalla, que en este caso alude al triunfo de la Santa Cruz, la otra Titular de la Corporación que procesiona sobre el Paso. De esta forma, en el frente, que vemos abajo, se aprecia en el centro el corte de dos tallos de palmas, uno deriva hacia un extremo y otra hacia el otro, de forma ondulante y jugando y alternando con rocallas y pellejinas que se le van superponiendo y componiendo.




Asimimo, en los faldones se repite dicho motivo conjugado con ramilletes de flores y rocallas, formando todo un dibujo ondulante en motivos que se van repitiendo. El faldón remata en su borde inferior en flecos.




Para la parte trasera, se diseña un dispositivo que aguante el cimbreo de la cruz y evite el actual desporporcionado monte que se erige detrás de la imagen para "sostener" la cruz lo más alto posible y evitar ese cimbreo. La solución consiste en un tubo de metal fundido y cincelado al modo de la cruz, con su mismo aspecto y pátina, muy sólido. Dos arcángeles sostienen una corona, insertada en la cruz, que actúa visualmente de tapajunta entre un elemento y otro y que alude iconográficamente a la condición de Trono de Cristo que tiene la Santa Cruz. Para complementar dicho mensaje, ambos arcángeles sostendrían Palmas de Triunfo, redundando así en el mensaje del Triunfo de la Cruz sobre la Muerte.

El Proyecto se prevee iniciarse en breve y la Hermandad desea tenerlo concluído para el año 2020, Centenario del Patronazgo de la advocación del Loreto sobre la Aviación.