viernes, 22 de abril de 2011

EL RETABLO DEL STMO. CRISTO DE LA EXPIRACION, EL CACHORRO. IV

Aprobada la ejecución del retablo en el cabildo General de Hermanos, tiene lugar la primera reunión entre las diferentes personas y profesionales que habíamos intervenido en la gestación y diseño del proyecto y sus futuros artífices, y es cuando recae en mí la labor de interpretación del diseño, realizando toda la planimetría a escala, puesto que era lo más conveniente según el carpintero.

 Comienza entonces la otra  gran etapa del trabajo, todavía más complicada que la anterior, y donde pesaba una gran responsabilidad, pues yo era el encargado de dar absolutamente todas las medidas y cifras de las diferentes partes o zonas del retablo. Se comienza en Noviembre de 2006, justo después del Cabildo, estudiando la planta y las primeras medidas de la parte más baja del mismo, las que asientan sobre el zócalo de mármol, incluído éste.

Estudiando las medidas del hueco del camarín, ya preexistentes a mi intervención y fruto del estudio de Jacinto Pérez Elliot, se va decidiendo el eje de las columnas, la pequeña que flanquea dicha embocadura no da problemas, pero para situar la columna salomónica, descubro la problemática de las cornisas que soportan. Dichas cornisas tienen que hacer juego con las de la Capilla, e ingletearse, es decir, avanzar, pero tienen tanto vuelo que desplazarían las columnas demasiado hacia el camarín y la alejarían de la pared del presbiterio, descolocando la idea inicial. La opción inicialmente contemplada en el proyecto de incluírlas directamente en el ángulo del testero del retablo y el lateral del presbiterio la descarto para dar más realce a dicho inglete, aislándolo.

Por ello, comienzo a tomar medidas exactas de la cornisa de la capilla y sus diferentes partes, y a desarrollar el falseo de cornisas, es decir, una cornisa visualmente igual a la de la Capilla pero con menos avance, para que así cupiera todo el desarrollo del inglete o avance de las mismas;




 Con ese estudio previo de las cornisas  y su falseamiento en diferentes tramos, tal y como se contempla en el dibujo superior (vista de perfil de la cornisa de la capilla, de la cornisa del retablo en tramos rectos y de los tramos ingleteados, según se ve en el esquema apaisado de arriba) se llega a un primer planteamiento de las mismas;

Obsérvese en el dibujo que la distancia entre la cornisa del muro del presbiterio (de la Capilla, rayado en la imagen) y la cornisa del retablo en su avance es tan sólo de 10 centímetros. Las cornisas del retablo avanzan en un principio 29 centímetros. Tras este arduo replanteamiento de las cornisas para que no chocaran entre sí las del retablo y la de la capilla, ya se podía determinar el eje de la columna salomónica, que es la que soporta este avance o inglete de la cornisa.

Se comienzan a definir las líneas y las medidas del plinto de la columna pequeña, la que enmarca el camarín, y la situación y las medidas del plinto cuadrado de la columna. Para extraer las medidas de dichos plintos, tuve que realizar entonces un estudio de las medidas en altura y anchura de dichas columnas; para ello seguí, fundamentalmente, el tratado de arquitectura de Vignola.

Para determinar las medidas de las columnas, ya tenía dos cotas preestablecidas; la del zócalo o pinto de mármol del retablo, que se constituía como una continuación del que posee la capilla, y la de las cornisas, que también era la continuación de las que posee la capilla. Entre esas dos cotas, había que situar las columnas, y estudiando los porcentajes y las proporciones entresaqué las medidas del capitel, anchura máxima, anchura mínima, éntasis, altura del mismo, y demás detalles, según los tratados clásicos de arquitectura, de los que observamos abajo dos de las láminas y esquemas publicados en estos tratados  que han sido tenidos en cuenta para este trabajo









La columna ofrecía un total de 4,76 mts de altura, con un diámetro máximo de 66 cms. y uno mínimo, en el punto de uníón con el capitel, de 45 cms. Paralelamente, también se estudian las medidas y las proporciones de la columna pequeña, su altura y las medidas de cornisas y entablamentos menores, que discurren por detrás de la columna grande salomónica para luego ingletearse y ser sostenidas dichas cornisas por la columna menor. Tal y como estaba definido en el boceto, se opta por una de tipo estriado, con guirnalda ornamental y faja de labor tallada, de orden compuesto.

Se va estudiando con ello también el arco que sirve de embocadura al camarín, pero en ese momento urgía la resolución de la planta, es decir, las medidas exactas de paramentos y basas de columnas, pues había que acometer una primera fase de la labor marmórea; los zócalos, para aperturar la Iglesia al público, pues hasta entonces se mantenía cerrada por las obras de reforma.

Delimitada ya la planta del primer cuerpo, en la fotografía de arriba, procedo a estudiar dicho zócalo, con el mismo color base del zócalo marmóreo de la Iglesia al que se superpone casetones en mármoles verde y negro. Para ello me inspiro nuevamente en la retablística tradicional barroca, haciendo unos primeros bosquejos que luego se plasmarían definitivamente;


También se planteó en este mismo momento las puertas de acceso al camarín del Cristo, realizando otros bosquejos que luego no se contemplaron, realizando definitivamente algo más sencillo;



También se realizan esquemas y dibujos del interior del camarín subdividiendo el zócalo en diferentes planos, pues se procede asimismo a realizar ese zócalo mientras se siguen pidiendo presupuestos para realizar su interior en bronce fundido. Finalmente, la propuesta de zócalo del retablo es esta;


(Dibujo y esquema de la mitad izquierda del retablo, derecha si se le mira de frente)

A primeros de Febrero de 2007, se trasladan los Titulares a la Iglesia del Patrocinio reformada, estando ya instalados los zócalos de mármol del retablo, primer hito realizado de su arquitectura. Como fondo al muro del presbiterio, se coloca un tabique de pladur, que oculta el hueco del camarín y las puertas innífugas, que se pinta de color burdeos, y sobre el cual se coloca la imagen del Cristo. (continuará..)